Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un duro estilete y escribió en una gran piedra: Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida.
Intrigado, el amigo preguntó: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió: Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
Cuentos para pensar, Jorge Bucay











Buena enseñanza!!
ResponderSuprimirUn abrazo!!