2 de octubre de 2009

Botellón

Así pienso; igual lo ves diferente o estás de acuerdo.

Ya no lo hago, el último fue por las fiestas de San Isidro en Madrid, unos días antes de quedar discapacitado a primeros de junio/1998. Y no se llamaba botellón, no recuerdo que se hiciera de ninguna manera: era beber litronas (cerveza de litro, minis en vaso de plástico) kalimotxo (vino con coca-cola) y otras bebidas (algo que también solía beber era vodka con naranja); salí con una chica que no bebía alcohol y compraba zumo: hay que ser responsable y, llegado el momento, decir ¡hasta aquí!

A 1ª hora de la tarde un grupito se ponía a beber, se unía gente, gente, gente y resulta que esos pocos de madrugada eran un motón, y los que empezaron seguramente estaban en otro lado. Se hace en parques por utilizar los bancos, pero también en la calle y se sienta uno en un portal, o en el bordillo de la acera, o en el suelo, o… Muchas veces se iba de la plaza del 2 de Mayo, o donde fuera, a El Rastro a seguir, ¿dormir? El domingo de noche ¡y es que era todo el fin de semana! Y también lo hice entre semana. Cada uno aportaba lo que podía: uno 1 litrona, otro 3; uno 1 botella de DYC, otro de JB, “el dinero es un buen siervo, sin embargo un mal amo”. Mis amigos y yo lo llamábamos desparramar, hay que hacerlo pensando en los demás y uno mismo, o como Karola no tomar alcohol. Quiero aclararlo, con los años me doy cuenta de que igual suena a demasiado caótico; desparramar era para nosotros como decir divertirse: nunca nos pasamos con nada ni con nadie, ni con nosotros mismos. Hablo por mis amigos y por mí, he parado con varias gentes, y de cuando viví en Madrid, antes tampoco, aunque no era lo que se conoce como botellón; lo hacíamos un pequeño grupo. Me fui de la capital siendo discapacitado ¡Botellón! Ya, no gracias ¿porque tema ser rechazado? No, es que no quiero; antes me costó aceptar mi nueva situación y ahora no salgo casi de marcha.

¿Los porqués? Principalmente es por divertirse. Está el motivo económico: es mucho más barato pagar en la tienda X € por un litro, que en un local X multiplicado por 5, 10, 20, ó más, por 1/5, ó menos, de cantidad, (Sr. Empresario: si en vez de precios abusivos fueran asequibles, seguramente ganaba más). Y lo más importante, las relaciones sociales: en ese local vas a estar mayormente con tus amistades, y si conectas no es con tanta gente como en la calle.

Los argumentos que hay en contra, como muchos otros, no los habría si nos hubieran acostumbrado a respetar. Vivo en lugar supuestamente tranquilo; no hay tiendas cerca, ni parques próximos, ni zonas de marcha al lado… ¡Pues me despiertan de madrugada las elevadas voces y cánticos de los desconsiderados que pasan! La basura no sería problema si hubieran explicado que hay que utilizar siempre las papeleras (¡qué nos estamos cargando el medio ambiente!). No se remedia con prohibir; igual en este caso, y a consta de mosqueo, puede que de momento sí ¿y cuándo pase este momento? Si sucede que hay algo que no gusta ¿se impone? ¡Qué las personas nos quemamos!

Enseñar a tener respeto

y no privar de lo que satisface.

En mi opinión se hace mal desde el principio; dijo Pitágoras: “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres." Y enseñar es diferente a obligar; si bien se encauza no ha de ser necesario exigir. El enseñante ha de dar ejemplo al enseñado, y lo haces porque lo digo yo pienso que es una tremenda falta de respeto.

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Está la Educación para la Ciudadanía

y no entiendo a los detractores.

Txetxu

3 comentarios:

  1. Yo no fui de botellón. Es más ni siquiera conocía el calimocho, de no ser por unos exalumnos que un día me invitaron a ir de tascas con ellos.

    En mi época íbamos de cañas, lo de la cocacola era para l@s pij@s. En alguna ocasión pedimos dinero en la calle, pero sin engañar... "Nos falta para tomar una rondas de cañas" y nos tomábamos dos o tres rondas a la salud de los contribuyentes.

    Ahora es diferente. Mi hijo hace botellón en el parcamiento de la discoteca. Dice que dentro está carísimo. El caso es que cada cual compra su botella favorita en el super más barato y ¡se la beben a pelo! Luego a bailar y sudarla...

    Cuando vuelven a casa ya no queda nada de alcohol en sus cuerpos. Se quedan durmiendo, vegetando, todo el domingo.

    Da igual que les hables de su hígado... ellos a lo suyo.

    No sé como quedarán los aparcamientos. Me preocupa mucho más las peleas de las que me habla...

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  2. Estoy totalmente de acuerdo en que la base del respeto hacia los demás y el control de la propia conducta, vienen influenciados por la educación (o falta de ella), creo que si desde pequeños nos acostumbramos a tener ciertas actitudes para convivir con los demás en forma armoniosa, no hay por qué prohibir nada, uno mismo es el que pondría los limites para no joder a los otros. Pero bueno, es sabido que en la mayoría de las sociedades una educación integral, reflexiva y comprometida, no es conveniente para el gobierno de las masas, una persona que se sienta parte del grupo, que respete a los demás y reflexione acerca de los derechos grupales, es poco conveniente, no? mejor un montón de tipos molestándose entre sí, eso mantiene la atención ocupada ...

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  3. Hola Txetxu!
    Es muy complejo el tema de las adicciones y su virtual ensalzamiento desde las distintas tribus urbanas que habitan nuestra ciudad.
    Coincido con Vale que la educación es el único medio para erradicar estas conductas, que es son parte fomentadas por los gobiernos de turno para tener a la juventud dormida.
    Un abrazo desde Argentina!

    RöB

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